martes, 14 de octubre de 2014

Hannah Arendt, una libre pensadora del siglo XX





“En la medida en que realmente pueda llegarse a superar el pasado, esa superación consistiría en narrar lo que sucedió”
   Un día como hoy de 1906 nació una de las pensadoras más representativas e influyentes del siglo XX, en Alemania dentro del seno de una familia judía cerca de Hannover. Vivió gran parte de su vida en Estados Unidos y trabajó tanto como educadora como periodista.

   Su obra extensa, centra sus contribuciones fundamentalmente en la teoría política y en la conducta humana, desarrollando sus ideas en cuanto a los totalitarismos, la libertad y la democracia. Coherente en sus estudios y publicaciones hasta su muerte, sus obras mas destacadas son “Los Orígenes del Totalitarismo” (1951)  y “Un informe sobre la banalidad del mal” (1963).

            En “Los orígenes del Totalitarismo” encontramos una de las primeras definiciones y posteriormente desarrollada en la Ciencia Política sobre los regímenes totalitarios. Hannah Arendt los define como aquellos sistemas que trascienden a todas las esferas de la vida humana diferenciándolos de los regímenes autoritarios tradicionales. Los totalitarismos se caracterizan por el fomento del terror, el desarrollo de un movimiento de masas con la propaganda como instrumento y su aspiración al dominio mundial.

            “Un informe sobre la banalidad del mal” es una de sus obras más controvertidas y discutidas. Surgió cuando acudió como periodista al juicio de Adolf Eichmand en Israel. En 1960 Eichmand fue secuestrado en Argentina y llevado a Israel para ser juzgado por crímenes contra la Humanidad a lo que le condenaron a la horca. Esta caso hizo reflexionar a Hanna Arendt sobre las motivaciones para cometer actos de maldad. De ellas surge el concepto de banalidad del mal como aquellas conductas humanas que llevan a actuar de forma cruel no por una maldad intrínseca sino por seguir las reglas que el sistema propugna sin reflexionar sobre las consecuencias. Eichmand no tenía convicciones, ni una trayectoria antisemita, tampoco era un enfermo. Sus actos respondían a su propósito de ascender en su carrera y realizar su trabajo de forma eficiente.

            Así el concepto de banalidad del mal asume que una persona sin perversiones, ni conductas malvadas pueda cometer actos de increíble crueldad si el sistema lo requiere, sin reflexionar sobre ello. Este argumento no lleva a que fuera inocente sino que dentro de la afirmación que  todo ser humano actúa libremente y por tanto es responsable de sus actos, hace considerar a Hanna Arendt la culpabilidad de Eichman.

            Respecto a su pensamiento democrático, destaca su definición de ciudadanía relacionado con la acción política como una  de las más altas actividades humanas. Critica tanto los sistemas actuales de democracia representativa como los sistemas de partidos al limitar la participación ciudadana en la esfera pública. Defiende el concepto de pluralismo político como generador de libertad  e igualdad política entre las personas y un sistema democrático directo a través del funcionamiento en consejos.

            Actualmente existe una asociación en Dresde, Instituto Hannah Arendt, dedicado a estudiar sistemas totalitarios y su pensamiento ha desarrollado una gran difusión desde principios del siglo XXI.

Para saber más:

Algunas obras de Hannah Arendt:

“Los Orígenes del Totalitarismo”

“La Condición Humana”

“Un estudio sobre la banalidad del mal”

“Sobre la violencia”

“Qué es la política”

“Responsabilidad y juicio”

“La batalla de las cerezas. Mi historia de amor con Hannah Arendt” de Günther Anders

Película: “Hannah Arendt” de Margarethe von Trotta



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