martes, 20 de octubre de 2015

A QUIEN MADRUGA DIOS LE DA MENOR SALARIO

He cogido el tren a las cinco y cuarto el pasado viernes, normalmente me traslado a mi trabajo desde Alcalá  a las siete menos cuarto y estoy rodeada de estudiantes y trabajadores.

A las cinco y cuarto la población de mi escaso vagón eran cinco hombres negros de aspecto frágil, no de los grandotes nigerianos o espectaculares nubios, de los del África del olvido, dos hombres de más de cincuenta y seis mujeres de la misma quinta.
 
 ¿Y yo me pregunto? Sera causalidad este porcentaje o es una realidad contundente para destruir tópicos.

Ante la duda me expongo: las personas negras trabajan antes de que se ponga el sol y la población más mayor que no se encuentre  en  las listas del paro, después de la monumental patada de cualquier   empresa dónde  dejara toda una vida trabajando, y especialmente las mujeres mayores, las que cobran una miseria son tan útiles en el mundo laboral  y tan necesarios que son los primeros en trasladarse a currar.

No tenían aspecto de vivir en la abundancia, más bien: “sin trabajo me muero y con mi trabajo me matan, me matan”

Esta pequeña reflexión es para destacar que el 17 de Octubre fue el día internacional para la erradicación de la pobreza y cómo reza el cartel tiene rostro de mujer


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